¿CÓMO hacer que mi perro ignore a otros perros?

Cuando uno va paseando por la calle o por el parque es habitual que se cruce con algún perro que “pierde el control”. Para comprender por qué tu perro “pierde el control” cuando ve o se cruza con otros perros debes empezar por conocer el concepto de reactividad. En etología canina, se dice que un perro es reactivo cuando no es capaz de gestionar con éxito la emoción que un estímulo en concreto le genera y, como consecuencia, responde ante este de manera intensa y desproporcionada. Esta respuesta explosiva se conoce como respuesta emocional y se caracteriza por ser impulsiva e involuntaria, al contrario que las respuestas premeditadas o racionales.

Un error muy frecuente que comete la gente es pensar que la reactividad va siempre asociada con la agresividad, pero esto no es cierto. Un perro que ladra, llora, gruñe, salta o se jala desesperadamente de la correa cuando ve a otro perro no necesariamente siente el deseo de agredirle. La reactividad es resultado de una mala gestión emocional y puede aparecer ante cualquier emoción que sienta el animal, incluso si esta es positiva, como la alegría. En estos momentos, es totalmente normal notar que tu perro no obedece cuando ve a otros perros.

Aunque existen muchas causas por las que un perro puede desarrollar un problema de reactividad, a continuación te explicamos algunas de los motivos más frecuentes que podrían explicar por qué tu perro se vuelve loco cuando ve a otros perros:

  • Miedo: el miedo es una emoción negativa y muy intensa que, en muchos casos, genera fobias y problemas de reactividad en los perros. Si, por ejemplo, tu peludo ha vivido alguna experiencia traumática en presencia de otros perros es posible que sienta miedo cuando ve o se cruza con algún perro.

 

  • Ansiedad: el sentimiento de no tener el control sobre una situación provoca con frecuencia niveles muy altos de estrés y ansiedad en los perros, que pueden responder de forma reactiva ante aquellos estímulos que le generan esta inseguridad. Esto es habitual en el caso de perros que no han socializado correctamente con otros perros o que han sido educados a través de castigos.

 

  • Frustración: en ocasiones, la conducta reactiva nace de la frustración que siente el perro al querer acercarse a otro animal y no poder hacerlo por estar atado con una correa o separado por alguna barrera física. En este tipo de casos, si el perro reactivo tiene total libertad para acercarse al otro, su comportamiento suele ser menos impulsivo y más racional.

 

  • Hipersociabilidad: la reactividad no tiene por qué ir asociada a una emoción negativa, también puede darse en el caso de que un perro no sepa gestionar la alegría que siente por encontrarse con otro peludo por la calle y, como consecuencia, reaccione de forma muy exagerada, generalmente ladrando o tirando de la correa para ir a saludar. En este caso, es normal notar que el perro quiere saludar a todos los perros.

 

  • Agresividad: a veces, pero no siempre, una conducta reactiva puede proceder a un ataque o servirle de “aviso” al otro perro para que se aleje o cambie su comportamiento. En este caso adquiere mucha importancia la comunicación corporal de los canes y la tensión que exista entre ellos.

 

  • Ausencia de autocontrol: al igual que las personas, existen perros que, ya sea por su genética, por la influencia de su entorno o por las experiencias vividas, tienen un carácter muy impulsivo, lo que hace que les cueste más esfuerzo contener y canalizar de forma adecuada sus emociones.

 

Ahora, ¿CÓMO HACER QUE MI PERRO IGNORE A OTROS PERROS?

 

Como ocurre con cualquier problema de comportamiento, es imprescindible comprender qué es lo que lleva a un perro a actuar de la manera en que lo hace. Por este motivo, el primer paso para poder enseñar con éxito a tu perro a ignorar a otros perros es identificar la causa de su reactividad, ya que la forma de trabajarla será diferente en función de su origen.

También debes tener en cuenta que la reactividad, al igual que muchos otros problemas relacionados con la gestión emocional, genera unos comportamientos que son impulsivos e involuntarios, por lo que resulta completamente inútil tratar de solucionar el problema a través de castigos físicos o verbales. Una vez la conducta ha “explotado”, lo mejor que puedes hacer es tratar de tranquilizar y distraer a tu perro para alejarlo de la situación problemática. Conocer bien a tu peludo y generar un buen vínculo con él es imprescindible para que tu perro confíe en ti y te vea como un apoyo durante el proceso de modificación conductual.

Aunque cada perro es un mundo y las metodologías empleadas deben adaptarse a cada caso en particular, aquí te dejamos algunos consejos generales que pueden ayudarte a enseñar a tu perro a ignorar a otros perros:

 

  1. Utiliza un arnés cómodo y una correa larga. Eliminar la tensión constante que genera una correa corta y proporcionar al perro mayor libertad de movimiento puede ayudarle a gestionar mejor los encuentros con otros canes.

 

  1. Reduce la exposición al estímulo problemático. Al inicio del plan de modificación conductual, es muy recomendable que tu peludo se exponga lo mínimo posible al estímulo que le genera la reactividad, en este caso, los otros perros. Para ello, puedes cambiar vuestra ruta de paseo, ir a zonas más tranquilas, alterar los horarios de las salidas o limitar la visibilidad a través de ventanas y balcones. Esto se hace, junto a otros ejercicios, para poder iniciar la terapia de modificación conductual con el perro en unos niveles de estrés más controlados.

 

  1. Aumenta la distancia con otros perros. Muchos canes solo se comportan de forma reactiva ante otros perros cuando se encuentran a cierta distancia de ellos. Te resultara mucho mas sencillo enseñar a tu perro a ignorar a otros animales si, durante las primeras sesiones, trabajas la tolerancia a larga distancia. Poco a poco, esta distancia se podra ir reduciendo.

 

  1. Asocia la presencia de otros perros con un estímulo positivo. Cuando pasees con tu amigo de cuatro patas, lleva encima su juguete favorito o alguna comida que le encante y, cada vez que vea a otro perro, refuérzale antes de que reaccione y cambia de dirección o aléjate un poco para prevenir la “explosión” de comportamiento. También puedes enseñarle algún comando como el “mírame” y pedirle que lo haga cuando aparezca un perro en escena. De esta forma desvías la atención de tu perro y cambias su estado emocional, puesto que sabe que va a ser reforzado.

Ahora bien, poco a poco y con paciencia, podrás acortar la distancia entre tu perro y los demás perros, siempre premiando para que asocie su presencia con estímulos positivos. Es posible que, tras llevar a cabo todos estos pasos, tu perro acabe tolerando a otros perros, pero que aun así no quiera jugar con ellos. Si tu perro no juega con otros perros no lo fuerces porque podrías retroceder y tirar todo el trabajo realizado. Así mismo, es importante tener en cuenta que este no es un proceso rápido, conseguir que tu perro ignore a otros perros será posible con tiempo y constancia.

 

Este artículo es meramente informativo, en Discampestre.com no tenemos facultad para recetar tratamientos veterinarios ni realizar ningún tipo de diagnóstico. Te invitamos a que lleves a tu mascota al veterinario en el caso de que presente cualquier tipo de condición o malestar

 
 
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